Habíamos llamado a Rodica para
preguntarle qué ciudades había que ver en su país. Nos recomendó Sighisoara y
Brasov. También nos mencionó un par de platos típicos de aquí: el “mamaliga” y
los “sarmale”. Luego os hablaré de ellos, primero os describo la primera de las
localidades sugeridas porque nos pareció preciosa. Situada al pie de varias
colinas, con una ciudadela espectacular, con torre del reloj, iglesia, muralla,
cementerio y muchas casas palacios y palacetes todos bastante bien conservados,
Sighisoara fue para nosotros otra agradable sorpresa. Es un sitio turístico
donde acuden autocares de turistas locales y de fuera.
La siguiente etapa nos llevó a
Brasov, otra ciudad parecida pero más grande. El centro histórico era enorme,
bien restaurado y conservado. Mucho ambiente, terracitas, bares y plazas llenas
de gente. Como dimos con un hotel bueno, cómodo, céntrico y barato decidimos
quedarnos dos días. Subimos en teleférico a una colina cercana desde la que se
divisaba la ciudad. También nos acercamos a una estación de esquí a 14 Km a
respirar aire de montaña y disfrutar del paisaje.
| Sighisoara |
| Picnic camino de Brasov |
| Castillo de Rupea |
| Plaza central de Brasov |
| Brasov al fondo |
El “mamaliga” es un plato que en
su parte de abajo tenía una crema a base de harina de maíz mezclada con queso.
Encima viene una capa de queso fundido con trocitos de corteza de cerdo frita,
muy crujientes. Plato contundente pero con un sabor estupendo.
Los “sarmales” son paquetitos de
hoja de repollo rellenos de carne con verduras y queso. Fueron nuestra comida
preferida cuando íbamos a restaurantes. Intentaremos copiarlos cuando estemos
en Madrid.
Resumiendo, las recomendaciones
de Rodica, todo un éxito.
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