De Turquía nos fuimos a Bulgaria, en concreto a Sinemorets,
en el Mar Negro. Es una pequeña población con buena playa, algunos hoteles y
turismo incipiente de locales. Muy pocos extranjeros, algún ruso,
ucraniano o polaco.
Conocíamos el lugar del año pasado y repetimos el hotel
porque tiene unos bungalows estupendos a muy buen precio. Allí montamos a caballo, nos bañamos, dimos paseos y disfrutamos la comida. Cenábamos todos los días en un restaurante que también conocíamos del año anterior. El joven simpático que lo regentaba había renovado la carta y esta temporada ofrecía una paella bastante decente -el dueño había visitado España- y pescados variados muy bien cocinados. Todo baratito, como a la mitad de precio que en España.
De allí nos fuimos a la capital Sofía. Esta ciudad nos gustó. Tranquila, tráfico llevadero, hotelito bueno y barato, comida buena y barata, gente tranquila, buen tiempo...
| Maraña de cables de tranvía. Sofia |
| Catedral de Alexander Nevski al fondo |
| Chupa Chups también en Bulgaria |
Llevamos a Luisito al aeropuerto el 17 de Agosto y al día siguiente tiramos hacia el Norte a cruzar la frontera, el río Danubio, con Rumanía. Un ferry nos puso al otro lado, donde acampamos rodeados de rumanos domingueros con la música a todo trapo. Al anochecer se fueron todos pero vinieron los mosquitos que nos acribillaron. Felizmente al cabo del rato se calmaron. Esa noche estrenamos la parrilla, que venía dando la tabarra (ruido) desde Madrid. Nos compramos unos pinchitos de carne picada y aderezada que, una vez asadas nos supieron a gloria. La velada fue espectacular, con las luces del pueblecito de enfrente (de Bulgaria) reflejadas en el agua del Danubio, los ferries cruzando y las barcazas navegando, todo ello iluminado por una luna casi llena. Gran momento. (Mucha lírica, creo que me estoy haciendo mayor)
| Sofía viendo el atraque del ferry. A este lado Bulgaria, Rumanía enfrente. |
No hay comentarios:
Publicar un comentario