jueves, 5 de septiembre de 2013

dibujos 2


Licenciado en Económicas vendiendo tuercas en un
mercadillo de un pueblo en Armenia. Un futuro muy negro.
Aparte de Boni, éste fue el único taxista que
se empeñó en llevarnos gratis al centro de Ereván
Mientras tomábamos un helado en Erevan, conocimos
 a este personaje con ese magnífico bigote.
En el hostel de Erevan, nos preparaba cada día el desayuno.
A pesar de la dificultad de comunicación, una mujer encantadora.
Bodegueros georgianos. Quisimos conocer una bodega
 nos dejaron entrar para comprobar que no había nada que ver.
 Interrumpieron su partida de dominó y posaron para mi.

Típico físico georgiano. Padre machote con niño cerca
de la fuente donde se bañaba un grupo de chicos en Tblisi.
Limpiadora del hotel de Kobuleti. Me pidió un dibujo. Tres días de playa en los que no paró de llover.
Uno de los grandes acontecimientos del viaje ha sido el nacimiento de Lui y de Oli. Aunque Pepito y Luis me recomendaban que no les enseñara los dibujos a sus padres ya que me arriesgaba a que me  retiraran el saludo.Ha sido estupendo estar tan lejos y a la vez tan cerca, viendo fotos y vídeos de las criaturas. Este aunque no lo parezca es Lui.
Este aunque tampoco lo parezca es Oli.
Pastor en las cubres del monte Aragat.
Una nueva amiga de Pepito. Coreana e hiperactiva.
Charlata y muy simpática que nos ha invitado a Corea
 y que el día menos pensado aparecerá por Madrid.
Trapisonda. (Turquia)
Pareja de fruteros. Los armenios son simpáticos y les gusta posar. Estos dos tenían además de simpatía unas magníficas narices.
Luisito.

La amabilidad y generosidad de la gente a veces no tiene límite. Este, y no fue el único, se subíó a la furgo y nos mostró durante más de media hora el camino de salida de la ciudad ahorrándonos un tiempo precioso.  Luego para recorrer su camino de vuelta tuvo que coger un autobús.

Marino jubilado. Estuvo charlando con Pepito de sus viajes durante un trayecto en ferry. Añoraba las ciudades que había visitado en España .Recordaba las Palmas. (Estambul)

Autorretrato

lunes, 2 de septiembre de 2013

KIEV

Nuestra ruta desde Alushta era hacia el norte, atravesando de nuevo la península de Crimea para meternos en la planicie ucraniana hasta llegar a la capital Kiev. Lo primero que observamos es que la frase tópica de los tiempos del Soviet,  “Ucrania, granero de la URSS” era cierta. En este país no se ven montañas, es todo llanura cultivable. Se pueden ver grandes extensiones de cereales, girasol, y otras plantas que no conocemos. La tierra parece fértil y fácil de trabajar. Se veía maquinaria moderna y bastante actividad agropecuaria.
La carretera, simplemente aceptable. Hay tramos buenos intercalados con otros mortíferos. No es que haya muchos agujeros en el asfalto, sino que éste está rugoso en algunas zonas. Los abombamientos son tan abundantes que no hay manera de evitarlos con lo que el coche se lleva una paliza brutal. En algunos baches la suspensión llega al tope, con lo que en varias ocasiones salimos volando. Sin embargo los conductores son bastante disciplinados. Algún descerebrado nos adelanta a 200 por hora casi rozándonos, pero esto también pasa en España. En líneas generales se circula bien. Sofía aprovecha para practicar la conducción y coge el volante una hora diaria aproximadamente. Durante este tramo comentó que había disfrutado conduciendo. Cogió la furgoneta tempranito, antes de la 7 de la mañana, y la llevó por una carretera bastante buena, con poco tráfico, todo llano, sin grandes complicaciones: una delicia. Por mi parte he notado que conduce mucho mejor, va más relajada y lleva el volante con mejor tacto. Se nota que la práctica le beneficia.
Paramos en un mercado y para la cena compramos un par de chuletones de vaca con idea de hacerlos a la parrilla. El problema es que esa noche decidimos parar en un motel muy agradable y baratito, con lo cual la carne se quedó para el día siguiente.
Motel
Y eso fue lo que hicimos nada más llegar al hostal de Kiev, cocinar en nuestro hornillo los dos chuletones. Hasta aquí todo bien, el problema surgió cuando la cacerola empezó a echar humo a destajo originándose una humareda descomunal que alarmó a la limpiadora. Ésta se chivó a la jefa del hostal (la recepcionista) que subió y nos llamó al orden porque en esa cocina no se podía cocinar, no había ningún cartel que lo indicara, aunque parecía evidente porque allí sólo había un microondas. La verdad es que se armó una humareda tremenda, como las que se forman cuando te olvidas una sartén al fuego. En todo el hotel olía a carne chamuscada. Pedimos disculpas y limpiamos todo lo mejor que pudimos. Uff ¡qué bochorno!
Ah, se me olvidaba, aparcando junto al hostal le di un golpe a la furgoneta contra un árbol mal estacionado. Abollé el portón trasero y estallé uno de los pilotos. Desde entonces no duermo bien por el disgusto. Ya sabéis que yo amo a mis vehículos y los cuido mejor que a mí mismo. En fin, intentaré seguir viviendo con esta amargura en el corazón.

Catedral de Santa Sofía, en Kiev 
Funicular

Con Kiev nos pasó como con Ereván en Armenia. Apreciamos una gran diferencia de nivel entre la capital y el resto del país. Al menos la comparación con Odessa era llamativa porque esta ciudad estaba desastrosa de calles y edificios, con tranvías destartalados y suciedad por todas partes. Kiev en cambio está impecable. Ciudad bien mantenida, metro espectacular y un estadio de fútbol funcionando en plan europeo. Os comento lo de estadio porque anoche fuimos a ver un partido entre el Dínamo y el Dnipropetrovsk, creo. Resultado final 1-1. El partido no valió nada, el ambiente estupendo.

Estadio olímpico

Los ultras del Dínamo

Con los hinchas del Dínamo


CRIMEA

Nos habían hablado muy bien de Crimea y decidimos darnos una vuelta por allí.  Esta península tiene una autonomía amplia y se aprecian ciertas diferencias con respecto al resto de Ucrania.
Las carreteras están mejor, los conductores son bastante disciplinados y parece que hay un poco más de nivel de vida. Nada más entrar decidimos hacer acampada libre. Elegimos un sitio muy bonito en mitad de una llanura, toda ucrania,  parece ser una llanura. Montamos el campamento, nos pusimos a cenar y en ese instante empezó a llover, en un minuto recogemos todo y continuamos la cena dentro de la furgoneta. Desde que llegamos al sitio de acampada hasta que nos acostamos estuvimos oyendo disparos de cazadores. Yo estaba un poco preocupado porque la combinación de cazadores ucranianos, con la euforia de la caza, las petacas de vodka y una familia de turistas en mitad del campo con una hija guapa de20 años, puede dar lugar a una situación peculiar. Por suerte en un momento dado los disparos cesaron y no nos molestó nadie durante toda la noche.
Las acampadas libres  las solemos hacer cuando no hay ni camping ni hotel barato cercano, entonces elegimos un sitio en mitad del campo alejado de carreteras y núcleos urbanos. Aunque en principio pudiera parecer que acampar de esta manera sea peligroso, la realidad es que hasta la fecha no hemos tenido el más mínimo problema, nadie ha venido a molestarnos ni a darnos la tabarra ni a cotillear. El resultado es que estas noches que hemos pernoctado en el campo se pueden calificar como las más placenteras  y agradables del viaje. Además, es gratis.

Fuimos a Sebastopol un poco a ciegas, simplemente porque nos sonaba el nombre. Hicimos un recorrido corto por el centro de la ciudad y nos encantó .Es una población muy marinera, el puerto centra la vida social y económica de la ciudad que está llena de monumentos conmemorativos de batallas marinas, de las dos Guerras Mundiales  y de la Guerra de Crimea. Pudimos ver los barcos de guerra de la marina rusa y nos dimos un paseo en barco por la bahía.

Submarinos en Sebastopol

Monumento, Sebastopol

Novios posando
A continuación tiramos hacia Yalta, como recordareis, es la ciudad donde Roosevelt, Churchill y Stalin firmaron el reparto de Europa tras la II Guerra Mundial. La carretera fue de una belleza extraordinaria, siempre cerca del mar, con colinas y mucha vegetación  en contraste con el paisaje que predomina en el resto del país.

Palacio donde se firmó el armisticio al
final de la Segunda Guerra Mundial

Trovador ucraniano
Una vez  en Yalta, ciudad turística, visitamos el palacio de los Romanov, morada de verano del último Zar, donde se firmó el armisticio. Después nos dimos una vuelta  por el paseo marítimo y continuamos hacia Alushta en busca de un camping  que no existía. Al parecer la información que obtuvimos de Internet no era buena. Pedimos permiso en un hotel para acampar en el parking. Sin extrañarse los más mínimo no dijeron que no había ningún problema y allí pasamos la noche, los tres metidos en la furgoneta, zarandeados por un viento huracanado que no cesó en toda la noche.

ATASCADOS EN LA ARENA

Resulta que no hizo falta ir a África para pasar aventuras con el coche. Entrando en la península de Crimea a la hora de comer, buscamos un camino de tierra por el que alejarnos de la carretera para hacer un picnic. Encontramos uno que nos llevaba a un paraje bonito, pero según conducía notaba que el suelo era peligroso. Demasiado tarde. Aceleré a fondo para coger velocidad pero la furgoneta lo que hizo fue pararse. Tras inspeccionar el terreno vimos que se trataba de arena. Todo el territorio era arena con hierba y matojos de zona costera. Hice un intento de sacar el vehículo marcha atrás pero sin resultado. Estábamos bien atascados, sin palas, sin planchas y sin nadie a quien pedir ayuda en las cercanías. Tensión en el ambiente. Solución, quitar peso, desinflar los neumáticos, quitar la arena de delante de las ruedas y poner maderas para evitar más hundimiento. Bajamos de la furgo las cosas que más pesaban como las botellas de agua mineral, el WC químico y algunos equipajes, desinflamos las ruedas hasta dejarlas a mitad de presión, con las manos enguantadas quitamos la arena de las ruedas y pusimos algunas maderas. Combinando acelerones y empujones de Ale y Sofi para adelante y para atrás conseguimos salir del atolladero. Uuff… La cosa pudo haberse puesto muy fea. Al final mucha risa. A pocos kms de allí había un taller de ruedas donde nos inflaron los neumáticos a la presión correcta. Sorry, no hay fotos.

Desguace

UCRANIA

UCRANIA
La salida de Moldavia fue rápida y la entrada en Ucrania también, pero a punto estuvimos de atascarnos. Al llegar al puesto fronterizo nos viene un joven con uniforme de soldado y nos dice por señas y en inglés rudimentario que no podíamos pasar:
-Es demasiado tarde, tienen que dar la vuelta y cruzar por otro puesto fronterizo.
Ale y yo nos miramos perplejos, no eran ni las cinco de la tarde. Esto suena a policía corrupto. Decidimos hacernos los tontos.
-Vale, pero ¿podemos quedarnos a dormir aquí?. Tenemos furgoneta-caravana.
-Ningún problema. Aparcad ahí.
Nos damos cuenta de que siguen pasando coches .
-¿Y ese coche por qué pasa?
El soldadito y su amigo se ríen.  Nosotros empezamos a poner la furgo en posición de acampada. Rodeada de camiones. En ese momento los aduaneros nos dicen que podemos pasar.
-Sigan, sigan.
Era un claro intento de soborno. Querían dinero o algún regalo, una botellita de vodka es muy apreciada por estos mangantes. Esta frontera tiene fama de mala por eso.
Hicimos trámites en una media hora. Seguimos por la carretera y al rato nos encontramos con otro puesto fronterizo. No entendíamos nada. Nos entregan un papelito y nos dicen que sigamos. A los tres kilómetros, otra barrera, nos recogen el papelito y nos dicen buen viaje. Resulta que la carretera atraviesa de nuevo una franja de territorio moldavo. Nosotros pasamos directos, pero había largas colas de coches y camiones. ¡Puñeteras fronteras!

CARCTERES CIRÍLICOS

Supongo que sabréis que en Ucrania se escribe en cirílico. Esto complica las cosas a los extranjeros no acostumbrados a estos caracteres. Nosotros contamos con la ventaja de haber estado el año 1985, creo, en Rusia con Paco Requeta. En aquella ocasión nos aprendimos que P E C T O P A H  significaba restaurante  R E S T O R A N. Esa es la palabra mágica que nos facilita las traducciones. Me explico. Un 15% de las letras de una palabra en ruso coinciden con las nuestras. Si a ello añadimos las que podemos transcribir por coincidir con RESTORAN el porcentaje se eleva al 50%, lo cual hace mucho más reconocible la palabra a traducir. Un ejemplo: para poner en ruso la palabra SEVASTOPOL  cambiaríamos la S por la C y tendríamos CEVACTOPOL. Ya se va pareciendo más al palabrote en cirílico, de manera que cuando lo vemos en un cartel de carretera lo reconocemos. En realidad se escribiría CEBACTOPOL, con la P convertida en una “pi” griega y la L en una especie de “pi” con una de las patas en curva.  Con el paso de los días vas avanzando en la transcripciones y al final se hacen asequibles, que no fáciles, porque hay caracteres que expresan sonidos que nosotros no tenemos o diptongos, etc. Aún con estas dificultades, la traducción de carteles y rótulos se convierte en un juego y nos mantiene entretenidos en ciudades y carretera.

ODESSA

Ciudad mítica no recuerdo bien por qué. Posiblemente por la rebelión de la tropa en el acorazado Potemkin en los comienzos de la revolución rusa. Momento que inmortalizó Eisenstein en su película “El acorazado Potemkin” con la famosa escena de la madre con el hijo en el cochecito de bebé en las escaleras que dan al puerto. 
Sufrimos mucho porque la orientación en esta urbe era imposible. Carteles de calles inexistentes, los pocos que había eran sólo en cirílico, GPS sin cartografía precisa y unas neuronas nuestras que no estaban para hacer de brújula. Estuvimos dos días allí y salimos sin saber manejarnos en Odessa. Yo creo que había algo mágico-maligno porque normalmente no nos orientamos mal, pero en este caso no fue así. Después de dar muchos tumbos conseguimos un hotel estupendo. No nos dejaron estar una noche más y por eso caímos en el peor albergue de todo el viaje. Un nido de alternativos guarros. Cuando llegamos las “camas” estaban sin hacer y el suelo sin barrer. Salimos diciendo que por favor limpiaran pero al regresar después de la cena todo seguía igual. Un desastre. Al menos nos dieron sábanas que estaban limpias.
Fuimos a la ópera a ver “El Príncipe Igor”. Nos esperábamos un rollazo ruso lacrimógeno, lento y aburrido, sin embargo la obra estuvo bien, con decorados muy variados, acción y música llevadera. Aguantamos hasta la mitad.

Las escaleras del acorazado Potemkin

La Ópera al fondo

Estatua de Catalina la Grande

La ópera

MOLDAVIA

Alegría tenía muchas ganas de visitar este pequeño país porque era el que aparecía en los cuentos de Tintín. Luego se enteró de que no era Moldavia, sino otro. En realidad estábamos obligados a atravesarlo si no queríamos dar un gran rodeo para llegar a la península de Crimea desde Bucarest. No nos habían hablado bien de las fronteras pero sí de sus gentes. En nuestra experiencia pudimos apreciar que las primeras no eran tan malas como contaban viajeros y libros-guía y los segundos, efectivamente, eran agradables aunque no tuvimos mucho roce debido a la brevedad de la visita, 24 horas.
El paisaje era muy verde, con suaves colinas en el Oeste y muchas llanuras cultivadas por el Este. Grandes extensiones de bosque, carreteras más que aceptables, pueblecitos bonitos y aparentemente bien cuidados y mucha vida agraria es lo que pudimos ver. Recién llegados de Rumanía hicimos noche en un bosque. Acampada salvaje memorable con mucha lluvia por la noche que no perturbó el sueño de Sofía que dormía en la tienda de campaña.
Acampada libre en Moldavia
Por la mañana llegamos a la capital Chissinau. Aquí sí que las calzadas estaban mal, la ciudad parecía africana, con aceras deshechas, asfalto roto y casas desvencijadas. Justo coincidimos con el día de la Independencia, fiesta nacional. En la avenida principal los grupos regionales cantaban y bailaban frente a un imponente edificio oficial que recordaba los tiempos del socialismo.

Festejos por el día de la independencia


Por la tarde tiramos hacia la frontera con Ucrania sin darnos cuenta de que habíamos elegido una ruta que atravesaba una república independiente dentro de Moldavia que suponía un paso fronterizo adicional de los malos, con aduaneros corruptos. Nos lo dijo la aduanera de Moldavia: “Mejor daros la vuelta, recorred 20 Km hacia atrás y tomad otra carretera que os lleva a Ucrania rodeando Transnistria”. Este es el nombre de la república separatista en cuestión. República no reconocida internacionalmente.

BUCAREST

En la capital de Rumanía acampamos en un camping bastante bueno pero carillo. Allí conocimos a una pareja de ingleses muy simpáticos de nuestra misma edad que viajaban en otra furgoneta Volkswagen camperizada por ellos mismos. Tenían un problema mecánico con el turbo y debían esperar al lunes para ir al taller. Se vinieron al centro de Buucarest en nuestra furgo. Nosotros dejábamos el camping para buscar alojamiento en el centro porque por el mismo precio podíamos pernoctar en la ciudad, mucho más cómodo para nosotros.
Esta ciudad tiene grandes avenidas con impresionantes edificios clásicos que superan a Madrid. Nunca habíamos oído hablar de Bucarest como sitio turístico por lo que nos sorprendió. Buen ambiente, gente amable y multitud de cosas que visitar. Yo tenía ganas de ver el gran edificio que construyó Ceaucescu, al último dictador de la era socialista, como sede del parlamento y del gobierno rumanos. La estética y las dimensiones son apabullantes, según dicen, es el segundo edificio administrativo más grande del mundo.

Bucarest

Concierto

Nos ayudó a salir de Bucarest
Comida campera camino de Moldavia
Por la tarde coincidimos con un concierto de una orquesta en una plaza. Allí oímos varias piezas de autores italianos y varias marchas militares unidas en popurrí. Allí conocimos a una mujer que había trabajado en España y que nos explicó varias cosas de su país. En resumen nos vino a decir que Rumanía era un país con recursos, tenía agricultura, montaña, ríos, mar, gas y ciudadanos bien preparados que por el mal gobierno debían emigrar. Dijo que los españoles teníamos una idea errónea de su país,  que pensábamos que los rumanos eran delincuentes procedentes de una nación atrasada. Coincidimos en parte con ella y por ello debimos reconocer que Rumanía nos había sorprendido gratamente. Es inexplicable que con los recursos que tienen tengan que emigrar. Parece lógica la teoría que dice que los males de Rumanía derivan de una clase política inepta y corrupta, ¿Os suena de algo?

Cenamos en un lugar inolvidable, no nos enteramos del nombre pero era en un edificio clásico con una decoración fantástica y una comida estupenda.